HISTORIA Y TRADICIÓN

HISTORIA Y TRADICIÓN DEL NAZARENO: EL REGIDOR D. JUAN DE LIÑARES

Muchas de las tradiciones de peso en la historia vienen de la mano de leyendas muy antiguas que pretenden ser una recreación, a veces de carácter mítico, del hecho histórico que sostiene dicha leyenda. En el caso del Nazareno, la historia de sus orígenes viene marcada por la leyenda vinculada al regidor de la Villa de A Pobra do Deán. Esta leyenda se enmarca en la realidad religiosa, política y cultural que viven los habitantes de A Pobra do Deán y su comarca en los siglos XIV-XV.

En este apartado analizaremos los hechos que nos ofrece la historia a través de sus monumentos y documentos para poder reformular los hechos históricos y así remontarnos a los orígenes de la tradición del Nazareno.

La leyenda: Don Juan de Liñares, regidor.

El origen de la tradición del Nazareno está en el sentimiento profundo de la dimensión religiosa que experimenta el ser humano.  Las tradiciones religiosas responden a esta profunda necesidad que el hombre tiene de Dios en su existencia. Desde su nacimiento hasta su muerte el hombre es un ser religado a Dios. El hombre siente que a su lado camina el Dios que le cuida, que le reincorpora de su caída y que le conduce hacia ‘fuentes tranquilas’. 
En la Historia de la tradición del Nazareno se entremezclan hechos legendarios y realidades históricas. La leyenda y la historia va entretejiendo una multitud de hechos que necesitan ser depurados de la subjetividad legendaria y necesitan ser analizados en la realidad histórica de un pueblo que vive la fe.
La leyenda sobre el Nazareno hunde sus raíces en pleno siglo XIV y XV. Según narra esta leyenda en ese momento fueron apresados cuatro personas en la villa del Deán por delitos castigados por la pena capital y acaecidos  entorno al camino de Santiago o vinculados de algún modo a la ruta jacobea. Estas personas fueron detenidas en la jurisdicción de la Villa de Pobra do Deán.
Los condenados son encarcelados esperando que se ejecute la condena por el regidor de la Villa de Pobra do Deán, municipio que dependía del Cabildo de Santiago y cuyo gobierno estaba encabezado en ese momento por D. Juan de Liñares, Regidor de la misma por nombramiento del Deán de la Catedral Compostelana que era el dueño directo de la Villa. El Deán ejercía su jurisdicción sobre la Villa por medio del Regidor o Alcalde.
Como representante del Deán, el Regidor debía estar presente en la ejecución de las penas capitales, y también se encargaba de presidir las juntas del Ayuntamiento y los actos religiosos. En el momento en que se sitúa la tradición del Nazareno el Regidor era D. Juan de Liñares que residía en el castillo del Deán situado en esta Villa de Pobra do Deán y que tenía a su cargo guardia armada.

La leyenda se sitúa en la víspera de la fiesta del Nazareno y nos indica que dicha ejecución no podía realizarse por encontrarse el regidor en trance de muerte. En este momento, la tradición nos ofrece un retrato íntimo y religioso de Don Juan de Liñares: Nos lo retrata encomendándose fervorosamente al Nazareno ante la gravedad de su estado de salud. Su súplica obtiene su favor y el regidor recupera milagrosamente la salud.
Al día siguiente, domingo festividad del Nazareno, el regidor Don Juan de Liñares se dispone a cumplir con su cargo de alcalde y presidir el acto procesional. De forma excepcional en ese momento incluye una disposición personal de gratitud al Nazareno por haberlo salvado de la inminencia de la muerte. Enterado el regidor de que su féretro y mortaja estaban ya preparados para el trágico desenlace, decidió vestirse con la misma y que portasen el féretro delante de él en la procesión como muestra del milagro obrado por Jesús del Nazareno. Los cuatro delincuentes condenados a muerte portan el féretro de Don Juan.
Con esta actitud, el regidor Don Juan de Liñares se vistió de humildad ante su pueblo y con la luz del cirio en sus manos caminó como peregrino en toda una manifestación de acción de gracias por la vida. 
Finalizada la procesión, Don Juan dio muestras de su condición de cristiano manifestada en las tres virtudes teologales: una profesión de Fe ante el pueblo, una Esperanza cumplida y realizada en su milagrosa curación, y una Caridad cristiana y fraterna que le llevó a perdonar la condena de muerte de los cuatro inculpados. Vida del Regidor y vida de los condenados se dan la mano en una celebración de júbilo y alegría.
Hasta aquí la leyenda que nos transmite un claro mensaje de unos orígenes históricos asentados en una vivencia de la fe. Ciertamente no podemos  precisar con mayor claridad objetiva e histórica sobre cada uno de los pormenores del origen de esta tradición.

Hechos histórico-sociales y políticos de la Pobra do Deán en los siglos XIV-XV.

Del análisis de los hechos y elementos de la tradición podemos extraer tres elementos que sostienen el culto al Nazareno:

a) LA MUERTE Y LA VIDA: LA RELIGIÓN. El trasfondo de la tradición.
A Pobra do Deán representa una parte de esa Galicia profunda en su experiencia y compleja por sus misterios que hunde sus raíces en una religiosidad ancestral en torno a la muerte. El macizo del Barbanza que se alza sobre Pobra do Deán es un mosaico de testimonios arqueológicos en piedra que muestran el arraigo prehistórico de este pueblo en torno a la muerte. Infinidad de Mámoas o lugares sagrados de enterramiento salpican la cordillera del Barbanza denominada en su día por Murguía “El Olimpo Celta”. Estos cementerios comunitarios no son simplemente manifestaciones de muerte sino auténticas muestras de vida, vida más allá de la vida; y por ese motivo se encontraban localizados en medio de los poblados. Las gentes de aquellas comunidades prehistóricas veían la muerte como un paso a la vida ligada a lo religioso y a Dios o a los Dioses, verdaderos artífices de esa vida.
La vida y la muerte, inicio y fin de la existencia humana, quedan vinculadas a lo divino, fuente de toda vida y destino de toda muerte. La experiencia religiosa del hombre se manifiesta constantemente a lo largo de la historia. El hombre se siente religado a Dios, siente que los pasos de su vida se dirigen hacia Él, que Él es el motor de la historia del hombre y de su salvación.
Pobra do Deán es una comunidad que remonta sus orígenes a esta tradición ancestral ligada a la experiencia religiosa en torno a la vida y a la muerte.

B) LOS PELIGROS DE LA VIDA: EN LOS ORÍGENES DE LA TRADICIÓN.
La tradición del Nazareno, siguiendo los datos que nos ofrece la historia y las tradiciones, se puede situar en el Siglo XV. En esta época existe una comunidad floreciente en el lugar de Pobra do Deán pero expuesta a tres peligros que amenazan su normal desarrollo:

  1. Las invasiones. La entrada de personas con afán de conquista y rapiña se hacía por mar y representaban un auténtico peligro para la vida de todas las poblaciones que se encontraban cerca de la costa. Normandos y Corsarios ingleses constituyeron una auténtica amenaza para toda la costa gallega. Por este motivo los primeros núcleos primitivos de población de las zonas costeras de la Galicia Occidental se encontraban en los montes, y en el caso concreto que nos atañe, en las faldas de la cordillera del Barbanza. Las comunidades allí ubicadas se encontraban alejadas del mar con intención de poder reaccionar ante una invasión. Una buena muestra de esta defensa es el caso de Catoira que levanta unas murallas defensivas para impedir la entrada de invasores a la ciudad de Compostela.
  2. La peste. En plena Edad Media, hacia el siglo XIV, la peste negra arrasará tres cuartas partes de la población de Europa, dejando tras su estela un halo de muerte, miseria y hambre. El hombre medieval, ante esta situación de desgracia, vuelve sus ojos a Dios buscando un remanso de paz que alivie su situación de dolor y angustia. Este hecho es el germen de dos movimientos religiosos de piedad popular que tomarán cuerpo en los siglos siguientes: el primer movimiento es la devoción a la Virgen María, que se convierte en la portadora de ese niño salvador nacido por su Inmaculada Concepción (ella es la que nos ofrece y presenta a Dios que toma carne de su propia carne); el segundo movimiento es la devoción popular a la Pasión de Cristo, al Jesús que sufre el dolor del Calvario para salvar al hombre. Estos dos movimientos de piedad religiosa forman parte de la experiencia profunda que viven las Comunidades de Fe que surgen en la Galicia costera del Siglo XV, y que a su vez reflejan la tradición de la Iglesia Cristiana.
  3. La Guerra. La miseria y el hambre provocado por las pestes del Siglo XIV y XV vienen acompañados de la mano de la Guerra. La Península Ibérica vive en el Siglo XV el desgarro de las luchas feudales y los conflictos sucesorios de las Coronas. Las Guerras Civiles provocaron la aparición de bandas de forajidos que, bien como desertores,  bien como fugitivos, actuaban al margen de la ley en busca de bienes que le ayudasen a vivir. Uno de los lugares más frecuentados por esta partida de salteadores era el Camino de Santiago, ordinariamente frecuentado por peregrinos que se dirigían a Compostela con ofrendas de todo tipo para presentar al Apóstol de Santiago. En este sentido la Parroquia de Santiago do Deán fue creada bajo el patronazgo del Apóstol Santiago, y la villa de Pobra do Deán era propiedad del Cabildo Catedralicio de Santiago. Sabemos también que en esta zona de Pobra do Deán eran frecuentes las bandas de salteadores que merodeaban por la montaña del Barbanza. Un hecho histórico concreto avala esta realidad: la historia del convento de San Juan de la Misarela. Este convento era un pequeño eremitorio franciscano fundado por fray Gonzalo Mariño en el Siglo XIV, momento en el que se está restaurando la Orden de San Francisco en Galicia hacia una vuelta a la observancia. La lejanía de este monasterio de la población, el aislamiento y la exposición a estos bandidos, llevará a que la vida en el eremitorio se haga imposible en el Siglo XV y a que en la segunda mitad de dicho Siglo los eremitas fueran trasladados al monasterio del Jobre sito en la Villa del Caramiñal.

Las tres realidades que acabamos de exponer –invasiones, peste y guerra- son tres elementos históricos que apuntalan y dan consistencia histórica a la leyenda del regidor Don Juan de Liñares que ejercía su jurisdicción en Pobra do Deán en representación del Cabildo compostelano muy probablemente a lo largo del Siglo XV. En el contexto de este tiempo, la Corona de Castilla sufría las desgarradoras consecuencias de las Guerras Civiles que hicieron proliferar las bandas de malhechores asentados en lugares vinculados a la ruta jacobea, como Pobra do Deán, y escondidos en parajes inhóspitos como las faldas de la Cordillera del Barbanza. En estas realidades que vive la sociedad del momento, la vida aparece muy ligada a la muerte por su fragilidad, por los peligros a lo que está expuesta y por la inestabilidad de la sociedad del momento.

Comunidad de fe, esperanza y caridad a través de la mediación de la Inmaculada.

A Pobra do Deán cuenta en el Siglo XV con una comunidad de Fe que tiene su epicentro en la búsqueda de un Dios que da sentido a su frágil vida y que le ofrece la salvación en cada momento. En esta Comunidad juega un papel fundamental la figura de María. Mediadora indiscutible de ese Dios que se manifiesta como salvación para el hombre, de ese Jesús portador de vida ante la miseria ordinaria de la muerte,  de ese Cristo que es “Luz” ante la desgarradora oscuridad.
Por eso, María aparece en su  advocación de la Concepción en el Siglo XV en la comunidad de fe de A Pobra do Deán. En torno a esta advocación se encuentra una cofradía de Clérigos dedicados al “al bien morir”, y que ejercen su ministerio dirigido a guiar a los fieles a Jesucristo por medio de la enseñanza de la Pasión.

Xoán Manuel Neira Pérez
Teólogo